27 de febrero de 2011

Tratado de la desesperación - 1er Round

Leer a Søren Kierkegaard es todo un reto para mi. Kierkegaard no hace ningún esfuerzo en hacer accesibles su ideas y más bien se enfoca en expresar justo lo que quiere decir de la manera que quede mejor expresada. Así es que sus textos no son fáciles y no hay explicaciones adicionales en el mismo que te permitan extraer de ellos lo que Keirkegaard está diciéndo; no es imposible, eso sí, sólo requiere de paciencia y dedicación. A final de cuentas, el esfuerzo es algo que Kierkegaard tenía en muy alta estima, según tengo entendido.

Pero bueno, "Tratado de la desesperación", ¿Qué tan complejo podría ser hablar de la desesperación? Seguro sería algo más o menos fácil de abordar y comprender.

La realidad es que la desesperación para Kierkegaard es un tema extenso en el cual entran en juego cualidades del sujeto de tipo religioso, que es lo más complejo del pensamiento de este filósofo, así que una lectura simple, no es. Oh, que ingenuo fui.

Estoy seguro que alguien mejor preparado que yo tendría un entendimiento e interpretación mejor de este texto, así que esta no será más que mi interpretación. Que igualmente no dudo tendrá errores y haría retroceder con horror a una persona que sí sepa de que está hablando Kierkegaard.


Para empezar, la verdadera enfermedad mortal no es la muerte misma, sino la desesperación. Al morir, una persona cristiana se libera y llega al plano espiritual de existencia más cercano a Dios, por lo tanto, morir no es ni siquiera trágico por sí mismo, es una parte de la existencia necesaria en el ciclo de vida de un sujeto.

Entonces la enfermedad mortal no es la muerte misma, sino es aquella que sólo concluye con la muerte misma. La desesperación es una enfermedad mortal pues una persona desesperada lo está mientras esté viva, y de la vida la única salida es la muerte. Pero además, el desesperado no ve la muerte como un escape, por mucha que sea su aflicción, opta por seguir vivo que morir.

¿Porqué? Porque la desesperación es una enfermedad del yo, del ser mismo. Sí, una vez más el ser es el elemento central, tal como lo es en La Hermenéutica del sujeto y en el Bhavabad Guita. Coincidencia, más que otra cosa.

El yo para Kierkegaard es un ente dialéctico, es una relación. Hasta donde entendí, es una relación entre el ser y el no ser, una relación dialéctica, donde esos dos elementos existen y demás hay una relación entre ellos. De lo contrario, ser no tendría mucho sentido, pues todo sería, hay que contrastarlo con todo lo que no se es, es esa la relación que se establece, una relación que hace referencia a sí misma (soy) y hacia otra (no soy).

O quizás no. Esa parte por más que la releí no la comprendí del todo.

La desesperación es entonces no querer ser el Yo y el que sí lo quieres ser. Es el extremo, desear ser otra cosa es desesperante y lo es también desear ser él mismo. Por ejemplo, una persona solitaria puede sentir desesperación por eso, que puede o no ser su naturaleza. Si es su naturaleza, le desespera ser él mismo; si está sólo por circunstancias más allá de él, le desespera no poder ser él mismo. Este ejemplo tiene fallas, pero a grandes rasgos es cómo logre entenderlo, porque es lo que explica también porqué Kierkegaard dice que todos padecemos de desesperación en mayor o menor medida, pero no todos tienen consciencia de ello.

¿Suena a algo que dirían los primero psicoanalistas? Claro que sí, pero no tengo idea si hay relación alguna o simplemente es una conclusión alcanzada paralelamente por diferentes personas a través del tiempo. Pero voy más a que hay relación.

Finalmente, estar desesperado es algo que se tiene toda la vida. No es una enfermedad como un resfriado del cual se está enfermo cuando se contrae y se puede curar de ello. Si alguien ha estado desesperado y lo sigue estando, la desesperación se contrae en cada momento de la existencia. La desesperación se crea todos los días, de allí que sea una enfermedad mortal, pues sólo al morir desaparecería por completo. El síntoma de la desesperación no es la desesperación misma, la desesperación es la raíz de los síntomas, pero puede estar presente sin que exista un síntoma y decir "estoy desesperado" no es lo mismo a estarlo, y tampoco no lo está quien dice no estarlo. Es una condición humana, a la que, según Kierkegaard, sólo se puede escapar a través de lo religioso.

Y todo esto, en menos de 50 páginas no comprendidas del todo. Esto es cansado, sí.


Escuchando... -

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