10 de septiembre de 2010

Recuerdos y sus conexiones

Nuestros recuerdos estan organizados en una compleja red, en la que un recuerdo cualquiera está conectado con otros recuerdos y estos con otros más que pueden estar conectados con el recuerdo que fue el punto de partida en la red o no. 

Podría ser que existan recuerdos que estén completamente aislados de todos los demás recuerdos, pero es una posibilidad muy remota, implicaría la existencia de un fragmento de nuestra vida que esté separado de todos los demás fragmentos de ella, lo cual requeriría de circunstancias extraordinarias. Si los recuerdos están organizados en una red, es porque hay muchos puntos para conectarse entre ellos, aunque no nos sean evidentes a simple vista.

Aunque son nuestros recuerdos, los enlaces entre ellos no nos evidentes del todo. Recordar un evento, un lugar, una persona o una sensación puede llevarnos a recordar otro evento, otro lugar, otra persona u otra sensación, sin que sepamos con exactitud el porqué. A veces estas conexiones son fáciles de ver. Recordamos un lugar y entonces recordamos a las personas que en él estaban, cosas que ocurrieron allí, cómo nos hacía sentir, que pensábamos de ese lugar.

Es en esos casos cuando se hacen más evidente que los recuerdos tienen una organización un tanto caprichosa, pero los sentimos organizados. Percibimos como natural, por así decirlo, el flujo de recuerdos, uno da paso a otro, este a otro y así sucesivamente, siempre en orden. Cuando algo a nuestro alrededor nos hace recordar, tenemos una idea de porqué ha sido.

Pero cuando los una sensación, digamos por ejemplo, un aroma a comida, nos hace recordar a una persona y no encontramos relación inmediata entre ambas cosas, es allí cuando nos detenemos un instante, tratamos de darle sentido a lo que acaba de ocurrir.  Puede ser que en ese esfuerzo de comprender que ocurrió encontremos unas explicación. Esa persona no olía a comida, ni cocinaba, ni comieron juntos ese aroma que te llegó, pero cuando ibas camino a su casa a verla, pasabas por una fonda donde sí olía así, pero nunca le prestaste mucha atención.

Habrá casos también donde no encuentres ninguna explicación. Por más que la busques no lograrás encontrarla. Pero dentro de ti, en algún lugar, te quedará la sensación de que hay buenas razones para recordar. Oh, bien, no digamos ya buenas razones, sólo razones a secas.

 Porque a final de cuentas, pocas cosas son peores que olvidar algo que podría ser importante. Olvidar porqué recuerdas algo no es para nada mejor.




Escuchando...
Blank & Jones - Cream

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