13 de septiembre de 2010

Descripciones y detalles

Mi punto fuerte al escribir nunca han sido las descripciones. Más allá de señalar lo indispensable no consigo encontrar palabras adecuades para decir cómo es que lucen las cosas.

Podría decir, por ejemplo, que hay un automovil rojo estacionado frente a una casa que tiene un jardín con un sendero que conduce a la calle y junto a la puerta de entrada de la case se encuentra parado un hombre, mirando al automovil rojo. Más allá de eso, tengo probemas. No podría describir de una manera más atractivo la escena. Probablemente exista algo digno de mencionar acerca del lugar, de la hora del día, de la persona o de cualquier otra cosa, pero eso me parecen detalles.

Y los detalles son importantes. Son lo que hace que lo cotidiano atraiga nuestra atención y al leer nos permite crearnos imágenes muy ricas de aquello que leemos. Por supuesto, hay casos extremos. Hay un punto en el que una descripción pasa de ser una adición y se convierte en una carga, hay cosas que no requieren ser examinadas con tanto detalle. En momentos como ese el interés del autor se impone al interés del lector. Seguramente el autor disfruta hablando largo y tendido sobre un detalle particular, pero nada asegura que el lector, en general, esté interesado en ello. También existe la posibilidad de que el autor tenga un lenguaje limitado para describir, lo cual resulta en pasajes escritos redundantes y tediosos.

Una queja legítima, entre otras, de la serie de libros de Twilight es esa, la autora agota su vocabulario para decirnos cuan hermoso es un personaje, resultando en páginas de prosa desastrosa.

En el extremo opuesto se encuentran autores como Isaac Asimov que gustan de describir lo menos posible y sólo lo justo necesario. Esto tiene el efecto positivo de obligar al lector a imaginar y crear el mismo imagenes de mundos enteros que le serán únicas a él mismo. Los Robots son seres hechos de metal, que hacen el ruido que podría esperarse de una máquina metálica. A partir de allí, es tarea del lector. Por supuesto, habrá lectores a lo que les disguste este trabajo extra lo cual no hay que apresurarnos a tachar como pereza por parte de él, entre el lector y el autor hay una suerte de pacto en el que ambas partes ponen de sí, y las expectativas de qué tanto debe poner una parte o la otra varían de persona a persona, sin que esto quiera decir que una manera sea mejor que otra.

En lo personal, tengo una manera de pensar muy pragmática orientada a tareas, por decirlo de forma breve. Por esta razón me inclino por las descripciones mínimas, pues son detalles que no suelen ser indispensables. Esto también puede llegar al extremo de escribir de una forma mecánica, sin mucha vida ni personalidad.

En este momento leo a Honoré de Balzac (El Lirio en el Valle) y sufro. La manera en que su prosa está salpicada de descripciones hechas con un lenguaje tan diverso, la manera en que evoca familiaridad con situaciones que le son ajenas a una persona que no vivió en la misma época que él, y cómo hace lucir todo esto como algo fácil de conseguir, hace que me de cuenta de mis enormes limitaciones como una persona que escribe.

Es nuevamente, un libro que leere con mucha calma, pues hay mucho que aprender de él.


Escuchando...
ZZ Top - Velcro Fly

2 comentarios:

  1. Pero aveces no es necesario ese detallismo, con que el escritor pueda plasmar la escencia del momento, y que sea lo suficiente evocador para el lector, es mas que suficiente. Es mas raro una descripcion puntual, "perfecta" de un escrito que un debralle detallista :3 . Aparte usted escribe aca bien cool.

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