30 de septiembre de 2010

De basura que no es basura (pero sí lo es)

No recuerdo cuándo fue la última vez que tiré a la basura tantas cosas que, en teoría, no son basura. Supongo que nunca había tenido tantas ganas de deshacerme de cosas, pero aun así una parte de mi dice que no es correcto, que es un desperdicio de objetos a los cuales se podrían aprovechar recursos reutilizables.

Pero eso es lo que pensaría un sucio hippie, y tampoco estoy tanto de ese lado.

Hay un punto intermedio entre quemar llantas y usar el automóvil para ir de ida y vuelta a la tiendita de tu esquina, y querer reciclar tu corte de uñas de los pies. Ahí debo estar yo.

También debe tener algo que ver los hábitos de guardar todo, por poco que pueda ser útil en el futuro, tan común en el lado paterno de mi familia. Razón por la cual agradezco que en México no se acostumbre tener sótanos, de lo contrario los cimientos de mi casa serían únicamente cosas que mi padre no se decide a tirar a la basura.

Entre todo eso debe haber algo valioso. O por lo menos algo muy viejo.

Mientras me decido a hurgar en las bóvedas de mi padre, enclavadas en las profundidades de... el tapanco de la casa, veré que si me olvido tirar a la basura.


Escuchando...
Cyantific - Neon Skyline

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