16 de septiembre de 2010

Birds of Prey, en espera del drama

Esta semana espero con ansias ver la reacción de Birds of Prey #5. No leer el número, porque desde el #2 le perdí el interés, si no leer qué es lo que dicen ahora sobre esta serie que apenas agarra vuelo después de un reboot. Gail Simone regresó como escritora, junto con Ed Benes en el arte, que fue el equipo de la serie anterior de Birds of Prey que fue recibida postivamente, aunque las ventas nunca fueron estelares, razón principal para su cancelación.

Si algo bueno se puede decir de DC es que son bastante generosos en dar oportunidades a títulos y personajes, incluso sus números de venta en los cuales consideran seriamente cancelar un cómic son más bajos que en Marvel. Hay por lo menos un par de cómics de DC que venden unas 25k unidades por número y aun siguen (por ejemplo, Azrael), en Marvel, cualquier cosa cerca de 30k está en serio peligro de ser cancelado, incluso sin llegar a más de 5 números (por ejemplo, Gorilla Man).

Pero, de vuelta al tema. Cada uno de los números anteriores de Birds of Prey han tenido un elemento problemático, del tipo que menos se esperaría de un cómic escrito por Simone, pero del tipo que esperaríamos de Benes y su bien conocida afición a dibujar nalgas de mujeres. Ah, Benes, si tan sólo te conformaras con ser un Jim Lee con menos talento.

Ese es el primero problema. Tener a un artista como Benes en un título en el que los personajes femeninos no son accesorios, si no que son las protagonistas, de quienes se tratan las historias. No son objetos. Importa poco cuanto se esfuerce Simone en establecer personajes con personalidades fuertes (en el sentido amplio de la palabra, no en el sentido de marketing tan usado en los cómics para promover a un personaje femenino), si  Benes se encarga de debilitar ese trabajo con arte más interesado en enseñar senos y nalgas que en ilustrar acción.

Esto era de esperar. Pero cuando Simone decide que un personaje secundario que es gay se suicide, ahí empiezan problemas más grandes. Al final resulto, como también era de esperar, sólo un truco en la trama, el personaje siguió vivo, pero eso no evitó el descontento de los lectores. DC viene directamente de matar a un Atom, Ryan Choi, de ascendencia asiatica, para reemplazarlo con otro Atom, uno blanco. Roy Harper, un personaje con ascendencia Navajo pierde un brazo, regresa a las drogas y su hija muere en Cry for Justice. Cassandra Cain, de ascendencia asiática, es reemplazada como Batgirl por Stephanie Brown, rubia  de ojos claros.

Que Simone decidiera que un personaje perteneciente a una minoria (en este caso, por su orientación sexual) sufriera un destino funesto no iba a ser bien recibido. Y, nos guste o no admitirlo, Simone recibió críticas que quizás no hubiera recibido, por ser mujer. Es decir, a los ojos del fandom, una mujer no debería perpetuar este tipo de prácticas. Esto es una alcantarilla abierta en la cual no me meteré, pero es un asunto problemático también.

Para el #5 Benes deja el título y es reemplazado por Alvin Lee. Siendo honesto, no es sólo que el título haya tenido momentos criticables en cuanto al mensaje no explícito que da, el cómic en sí mismo no me ha interesado mucho, seguro influye que no leí el run original de Birds of Prey, así que seguro no lo leere a detalle. Pero eso sí, el drama no me lo pierdo.


Escuchando... 
Miguel Migs - One Wish for Me

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