27 de abril de 2010

En donde se habla de canciones y las personas que son dueñas de ellas

Todos tenemos nuestra propia canción que es de nosotros y de nadie más.

No todos la cantamos. Esto es importante, porque no es que desconozcamos nuestra canción, está allí dentro, en algún lugar, porque es parte de nosotros. Pero es como el color de nuestros ojos, debemos hacer algo para conocerlo, y con nuestra canción es simple. Hay que cantarla.

Hay que dejar que la melodía fluya y que las palabras salgan. Así de fácil y difícil a la vez es.

Como en todo acto de creación, habrá personas que prefieran nunca emprender la tarea de crear. Pensarán que su canción es muchas cosas y al mismo tiempo no es muchas otras, y todas esas cosas, creerá la persona, impiden que la canción sea cantada. Entonces muchas canciones nunca son escuchadas, ni siquiera por las personas que son dueñas de ellas.

Mi canción comenzaría así:
"Había una vez, en un algún lugar,
muy lejano y misterioso,
yo no sé en donde está,
pero pasa en él algo hermoso."

Y lo demás no lo sé. Debo cantar más, supongo

Tomando una idea prestada, entonces pregunto.

¿Cuál crees tu que sería mi canción?

¿Cuál crees que tu que sería tu canción?


* Esta entrada ha sido inspirada, y se nota, por Los Hijos de Anansi, de Neil Gaiman, uno de esos libros que se quedan contigo y por esa razón deseas compartir con todos cuantos tienes cerca.



Escuchando...Paul van Dyk - For An Angel

17 de abril de 2010

Un sueño con un camino

Soñé hace poco con una situación que se volvía más compleja conforme el sueño avanzaba.

Comenzaba todo con una reunión en la que yo estaba, con personas que no conocía. Esto es común en mis sueños. Los personajes que en ellos aparecen son personas que yo desconozco completamente, incluso yo mismo suelo terminar cumpliendo con un rol diferente a ser yo mismo. Me gusta que así sea. Conozco a muchas personas diferentes a través de mis sueños, que quizás nunca vuelva a ver y no son reales, pero eso no quiere decir que no existan. A su manera.

Esta reunión era en un camino suficientemente ancho para que transitara un automóvil, pero solamente un automóvil, sobre él y que de un lado tenía como límite un río y del otro una barrera infranqueable, que pudo haber sido cualquier cosa; una barda, un pared de ladrillo o un cerco de alambre de púas. Eso es lo de menos porque dentro de la lógica interna del sueño, ese camino era lo único transitable de ese lado del río. Había un puente que se podía usar para cruzar al otro lado del río, donde sí había más cosas además de un camino.

Un hombre pasó a través del grupo de la reunión. Avanzó empujando a varias personas pero nadie le reclamó, se veía enojado e iba cargando un machete, y de esto último sólo nos dimos cuenta unos pocos de los que conformábamos el grupo.

Como yo era el protagonista del sueño, no encontré la combinación de hombre enojado y machete muy alentadora. Menos aún cuando escuché el grito de una mujer que venía del extremo del camino hacia el cual se dirigía el hombre.

Varios del grupo corrimos a ver qué ocurría. Escuchamos más gritos, forcejeo, un hombre maldiciendo como marinero y, lo más inquietante, el choque de metal contra algo.

Al llegar al lugar del que provenía el ruido vi exactamente lo que temía. El hombre tenía agarrada a la mujer de modo que su machete estaba a la altura del cuello, en la posición tradicional de “si se mueven, la degüello”. Excepto que a este hombre le importaba muy poco que estuviéramos allí presentes un grupo de desconocidos preocupados de que en cualquier momento se podría cometer un asesinato.

De algún modo llegamos los allí presentes al acuerdo de que debíamos hacer algo al respecto y eso no se podía ser intervenir directamente. En la lógica interna del sueño, si alguien de la reunión tocaba al hombre este inmediatamente le rebanaría el cuello a la mujer instantáneamente, sin que diera tiempo de hacer ninguna cosa más. Además estaba el hecho de que el hombre se encontraba orientado de daba de cara al camino en dirección de donde nosotros veníamos. Entonces veía todo lo que hacíamos, aunque como ya dije, eso parecía importarle poco y no nos escuchaba. No lo culpo mucho. Eramos un grupo bastante poco interesante, según recuerdo. Deberíamos serlo ¿qué otra clase de gente se reúne en un lugar así para... algo? Sea lo que sea que estuviéramos haciendo, lo cual no sé que era.

El resto del sueño es la parte cíclica del mismo. Un ir y venir constante de un lado al otro del río atravesando el único puente que existe, buscando del otro lado gente y medios para salvar a la mujer. Cada viaje era más largo que el anterior, porque debíamos adentrarnos más en el otro lado del río para encontrar algo que pareciera de ayuda para la situación. Recuerdo que aunque los viajes se realizaban en automóvil, el único disponible, claro está, este es un sueño y como en todos ellos, si hay una circunstancia o factor que te complicaría lograr algo puedes tener por seguro que estará presente. Es decir, si lo que quieres hacer en un sueño depende que encuentres un limón de color verde, es seguro que sólo habrá limones amarillos (quizás hasta limas y toronjas) en tu camino.

Entonces cada viaje en busca de soluciones era más desesperante que el anterior y la impotencia que se sentía era mayor.

Y ese fue el punto focal del sueño. Un ciclo de intentos fallidos que tenían la intención de ayudar a alguien, o detener un crimen, o ambas cosas, dependiendo de cómo lo vea cada quién.

Puede que este sueño además tiene una lección que debo aprender de él... o puede que no. Era un sueño, no un episodio muy especial de una serie de TV.


Escuchando...
Incognito - Givin' It Up (Roger Sanchez Uplifting Club mix)