25 de enero de 2010

Una historia de los años de secundaria

Cuando estaba en secundaria tenía un profesor que jamás nos contestaba cuando le preguntábamos si era casado, soltero, viudo, dejado o quizás un vividor de mujeres ricas. ¿Para qué quieren saber? Nos contestaba. Nosotros, como buenos niños pero no realmente niños de secundaria no teníamos idea de porqué queríamos saber. Sólo queríamos saber y ya. No era necesaria más razón, ¿o sí?

Las teorías acerca del estado civil de esto profesor no se hicieron esperar.

“Pa' mi que es joto” era la teoría más popular, que también era la teoría más popular para explicar cualquier cosa que mis muy rurales compañeros vieran fuera de lo normal. Consideren que soy literal cuando digo que mis compañeros de secundaria eran muy rurales, rurales de que no iban a caballo a clases porque no tenían donde estacionarlo, y podrán llegar a la conclusión de que lo normal para ellos esta definido por una reglas que eran a la vez rígidas y completamente vagas. Cómo funciona eso, no lo supe nunca entonces y no creo saberlo jamás.

Como también podrán adivinar, mis rurales compañeros no estaban, ni por accidente, cerca de la verdad.

Cerca, pero no tan rural.

Como sea, jamás conseguimos averiguar cual era el estado civil de este profesor, por mucho que lo intentamos. Bueno. Siendo honesto, no lo intentamos mucho. Pero lo poco que lo intentamos fue con mucho corazón. Bueno. Eso tampoco es cierto del todo. Pero lo intentamos.

O eso recuerdo.

Lo que sí supimos con certeza es que este profesor tenía un hijo que, como todo hijo, tenía un nombre. Nombre que nunca averiguamos tampoco en mi secundaria. ¿Para qué quieren saber? Cada que le preguntábamos este profesor eso nos contestaba. En esta ocasión sí tenía más claro porqué quería saber. Llamar a alguien “el hijo del profe que dicen que es joto mis compañeros” no es la mejor manera de hablar de alguien, incluso si no lo conoces.

Por cierto, ahora que lo pienso, no creo que yo haya averiguado nada de provecho en esa secundaria. O eran muy buenos para guardar secretos allí, o yo era un pésimo investigador en mis año mozos. Ojalá haya sido más lo primero y menos lo segundo porque si no mis sueños se harían pedazos.

Hablar de investigaciones fue sólo el pretexto para poner esta coqueta foto.

Como decía. Quería poder llamarle a ese hijo misterioso de algún modo así que hice lo que debía hacer y le llamé Telésforo.

Telésforo alguien lo transformó en Pedófono.

Pedófono se quedó como el nombre con el que nos referíamos ese hijo.

Y es por eso que ya no le he puesto más nombres a ningún niño.


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Joe Satriani - Echo

15 de enero de 2010

De nombres y como son nombradas las cosas que tienen nombre

Cuando alguien me pregunta porqué me llamo como me llamo mi respuesta suele ser "es el nombre que eligió para mi una tía" y con eso basta. Quien sabe la historia completa de mi nombre es mi tía, no yo, así que casi nadie considera prudente preguntarme más acerca del tema. Aunque sea la historia de mi nombre, no es mi historia.

Es bueno que no pregunten más. En honor a la verdad, no me sé la historia de mi nombre. Sólo sé eso, que una tía mía lo eligió para mi y a veces dudo un poco si es cierto que esa sea la historia. Podría no serlo, no recuerdo nada más, quizás lo inventé cuando era niño, mis padres me contaron que eso decía yo, con el paso del tiempo se olvidaron de la parte en la que yo invento la historia, y eso me lleva al día presente, donde tomo como cierto que mi nombre es una suerte de regalo que me dejó una tía.

Me gustaría saber la historia de porqué me llamo como me llamo.

Verán, y estoy consciente que para algunos de ustedes lo siguiente no tendrá ningún sentido, menos viniendo de mi ¿cómo es que yo piense estas cosas? O mejor dicho ¿Cómo es cualquier persona pueda pensar estas cosas? Son sólo nombres. Palabras como otras tantas miles y miles de palabras.

Es ahí, en ese momento en el que están hablando de palabras que los detendría y les diría "sí, exacto, son palabras. Ese es el asunto en cuestión."

Porque las palabras tienen poderes.

Es ahí, en ese momento, cuando tu dejas de tomarme en serio.

No te culpo. Yo tampoco te tomaría en serio si vinieras y me dijeras que mi nombre o tu nombre tiene poderes. Menos aun si hicieras la aclaración de que esos poderes son mágicos, aunque no del tipo de magia que hace aparecer conejos de sombreros y parte personas a la mitad, si no otra magia, mucho más tangible, que cambia las cosas que son y cómo son. Te garantizo que abriría bien abiertos mis ojos y te diría "sí, bueno, eso es como que tu opinión, ¿eh?" Y hasta llegaría la conversación de la que ambas partes partiríamos pensando que el otro no tiene idea de lo que está hablando.

Pero no por eso dejaría de ser cierto.

Y tampoco cambia que aun no sé porqué me llamo como me llamo.


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Zero 7 - In The Waiting Line

8 de enero de 2010

Viajes en el tiempo y ¡romance!

La idea de reabrir este blog era escribir con mayor frecuencia. Eso hasta ahora ha resultado ser una mentira. Ni siquiera tengo un buen pretexto para justificar no escribir aquí. Es decir, dudo mucho que "el frío me entume los dedos" cuente como un buen pretexto.

En fin.

De lo que realmente quiero hablar es de un pequeño detalle relacionado con el contar historias que me quedó muy claro gracias a la incesante plática de una amiga.

Mientras buscábamos, en compañía de otra amiga más* libros en, sí, una librería, esta platicadora amiga notó entre los libros de un estante uno que le llamó la atención.
"¡Yo ví la película de este libro!" me dijo**. Me acerqué para ver el título del libro, el cual no recuerdo. Es más no recuerdo exactamente cómo era la portada***.
"¿De qué trata?"
"De que este tipo" contestó, señalando la portada del libro "se enamora de esta tipa," señaló de nuevo en la portada, "pero el tipo viaja en el tiempo."

Una novela de romance con viajes en el tiempo. Se había ganado mi atención.

"Lo que pasa es que el tipo viaja en el tiempo, pero cuando llega a un tiempo diferente llega desnudo****. En uno de sus viajes conoce a la tipa cuando era niña, entonces la niña se enamora de él y luego el tipo la conoce cuando ella ya es adulta, entonces él se enamora de ella. Por eso la niña siente celos, pero no sabe que es de ella misma. Y luego..."

Y luego me contó más y más spoilers acerca de la historia, bastante enredada por cierto, aunque no estoy seguro si me pareció así por cómo me la platicó mi amiga o porque realmente fuera tan caótica como la reseña express que estaba escuchando.

Hasta que escuché lo que más me llamó la atención:
"...por que, para esto, el tipo no puede controlar los viajes en el tiempo."
"¿Cómo? ¿Qué es lo que no controla?"
"Cuándo va a viajar en el tiempo. De repente está así, muy tranquilo, ocupado en sus negocios y de la nada, sin aviso, desaparece y aparece en otro tiempo. Y desnudo porque cuando viaja en el tiempo no puede llevarse nada con él."

No sé porqué tanto interés en la parte que involucraba desnudez*****, pero eso no es lo importante. Lo importante aquí es que en el momento en que los viajes en el tiempo del tipo resultaron estar fuera de su control, se volvieron interesantes.

Quizás sea que así el drama romántico tenía mucho más sentido. Alguien que pudiera viajar en el tiempo a voluntad tendría que ser muy bruto como para no sacarle provecho de algún modo, aunque viaje como Dios los trajo al mundo. Tendría que ser especialmente bruto como para meterse en un lío romántico a causa de viajar en el tiempo.

Al ser un factor fuera del control del personaje la historia súbitamente me pareció el doble de interesante. Después de todo, eso daría un toque muy grande de incertidumbre a lo largo de todo el libro. Si no me lo hubiera spoileado mi amigo, claro está.

Es así como esta entrada termina y ha resultado ser una de esas historias que contamos que no van a ninguna parte. Es un buen progreso, diría yo.

* Debería dar nombres para hacer esta narración clara, pero no es tan necesario, la otra amiga no tiene ninguna relevancia en esta historia y es sólo un detalle que complica contar lo que quiero contar.

** Mi amiga no dijo estas palabras, pero si lo cuento así la historia se vuelve más fácil de seguir.

*** ¡Más detalles innecesarios que complican la narración!

**** No soy el único que da detalles innecesarios. Además ¡Terminator!

***** Mentiras.




abc



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