El año nuevo no podría ser sin no deja de ser el año viejo. La existencia de uno evita que exista el otro y en muchos casos ocurre algo similar con cualquier cosa que pueda ser.
Somos y con ello no podemos ser otras cosas, al menos no al mismo tiempo. A veces podemos ser más de una cosa simultáneamente, es cierto, pero incluso allí tenemos negado ser otras cosas.
Existen cosas que deseamos ser y solemos olvidar que si logramos ser, por ejemplo, ganadores en algo, cancelamos la posibilidad de vivirnos como perdedores de ese algo, que seguramente no es una evento agradable el perder pero va acompañado de experiencias que de otro modo no podríamos conocer.
Entonces todo aquello que no podemos nos abre las puertas a otras posibilidades.
En palabras más simples, menos redundantes: Feliz 2010 a quienquiera que lea esto.
Escuchando...
Leftfield - A Final Hit
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